Paloma López defiende que el BEI debe poner sus fondos al servicio de las políticas públicas en lugar de financiar los megaproyectos privados como Castor

La eurodiputada de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo Paloma López se ha mostrado muy crítica con que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) esté destinando fondos a cubrir las necesidades de las empresas privadas como se ha dado en el Estado español con el caso del proyecto Castor. A través de una emisión de bonos de 1.400 millones de euros, la empresa ACS consiguió financiación del BEI  para crear un almacén de gas extraído mediante fracking en Vinaròs (Castelló). El proyecto se paralizó gracias a la presión de partidos políticos, organizaciones medioambientales y movimientos sociales, y el dinero cayó en saco roto, asumiendo la UE las pérdidas.

López ha defendido que el BEI “hace una apuesta equivocada por las grandes infraestructuras y el sector privado”, en lugar de apostar por el sector público y las empresas de la economía social, “que son las que deben pilotar la transición a un modelo productivo distinto al que nos lega la sociedad neoliberal, obsesionada por anteponer el mercado a cualquier otra consideración económica”.

Basándose en el ejemplo de Castor, la eurodiputada de IU sostiene que “el balance de la experiencia de los pilot project bonds [que es la oferta de financiación que ofrece el BEI a la empresa privada] es negativo”. López se basa en  una auditoría de la consultora Ernst and Young, que “deja patente cómo los proyectos apoyados por esta iniciativa no habrían tenido problema para encontrar financiación en el sector privado”. De hecho, ese es el caso de ACS, que antes de conseguir la financiación a través del BEI, tenía créditos abiertos con cerca de una veintena de entidades, pero con unas condiciones, mucho menos ventajosas.

“Los fondos BEI no pueden seguir contribuyendo a la financiarización de las Pymes o a la socialización de pérdidas privadas”, ha dicho López, refiriéndose a la “garantía de calidad de inversión”, que hace que el BEI, además de facilitar el acceso a los créditos, “asuma parte de las deudas eventuales del proyecto”.

“En la práctica, lo que se está haciendo es socializar el riesgo y subsidiar la actividad privada. Y estos costes, por lo general, son más altos que los que pagarían los Estados si se endeudaran para financiar directamente los proyectos”, ha advertido.

El mercado o el endeudamiento privado, “deben dejar de ser los lubricantes de la actividad económica”, ha reclamado López, para quien “El BEI debe subordinar su estrategia de crédito a las políticas públicas de los Estados miembro, que deben usar esos fondos para desarrollar una alternativa social y ecológicamente sostenible”.