IU se opone a la doble reválida para estudiar Magisterio

El Área de Educación de IU considera un despropósito que la Comunidad de Madrid chantajee a las universidades públicas con dejarles sin centros de prácticas para que firmen un “acuerdo” que obliga a quienes quieran estudiar magisterio a una doble reválida, es decir, un nuevo examen añadido al que ya han hecho para acceder a la Universidad.

El PP ha puesto en marcha un proceso en la Comunidad de Madrid, con la intención de extenderlo al resto del territorio del Estado, para el que no ha convocado ni a los claustros de las Facultades de Educación ni a los Departamentos implicados en la formación del futuro profesorado de infantil y primaria. Siguiendo su estilo de hurtar todo debate a la comunidad universitaria como en el resto de sus contrarreformas educativas.

Mediante una prueba tipo test se seleccionará a alumnado que ya ha superado los baremos para entrar en la universidad. En la prueba, por ejemplo, se pedirá que señalen el nombre del tipo de complemento destacado en una oración, o que sepan qué carencia alimentaria provoca escorbuto. La cuestión es si un test de este tipo es una garantía de que alguien puede ser mejor maestro. Si recitar en un examen cuestiones fundamentalmente memorísticas, que ya han sido examinadas en la selectividad y en los cursos anteriores, discriminará la capacidad de los futuros maestros y maestras para apasionar al alumnado por el aprendizaje o de hacerles vivir el proceso de enseñanza como una aventura de descubrimiento y entusiasmo por el conocimiento.

Realmente con este tipo de pruebas, lo que el Partido Popular parece buscar más bien es la clasificación y selección de aquellos estudiantes que serán capaces de continuar acumulando un saber académico enciclopédico y repetitivo y transmitirlo tal cual a las generaciones futuras cuando sean maestros y maestras.

Sólo así pueden entenderse la colección de preguntas del tipo “Con un depósito de 440 litros de agua, ¿cuántas botellas de 5/8 de litro se pueden rellenar?”, que son una prueba más de aritmética simple y con poca utilidad real para asegurar la capacidad docente o el interés por la enseñanza del futuro profesional de la educación.

Con este modelo de doble reválida (la selectividad y un test posterior) no sólo se constata una concepción repetitiva del proceso de aprendizaje sino que además se transmite a la sociedad una imagen completamente negativa del profesorado actual.

Se cuestiona la capacidad formativa de quienes no hayan pasado estas pruebas, y se hace  ver que es necesario implantarlas para “aumentar el nivel de memorización del futuro profesorado”. ¿Es así como el PP quiere recuperar el prestigio perdido del profesorado? Han recortado recursos educativos, se acumula alumnado en las aulas como si la educación fuese un proceso industrial, aprueban leyes de autoridad que judicializan la vida académica y pretenden que creamos que con test memorísticos se va a seleccionar al mejor profesorado y mejorar la calidad educativa.

Izquierda Unida apuesta por devolver al profesorado el prestigio perdido revisando la formación inicial y permanente, en lugar de recortarla como ha hecho drásticamente el PP; apuesta, contrariamente al planteamiento de seleccionar mediante esta doble reválida, por la integración progresiva del futuro docente de todos los niveles en un cuerpo profesional único con especialidades cuya formación inicial busque el equilibrio en la integración del conocimiento de las materias, desarrollando conocimiento didáctico específico así como conocimientos generales pedagógicos vinculados a los procesos de enseñanza-aprendizaje. Todo dentro de un contexto de experiencias prácticas ejemplares, donde cobren sentido y funcionalidad los componentes disciplinares de la formación.