Centella defiende la enmienda a la totalidad de IU contra la ampliación de la presencia de EE.UU en la base de Morón y advierte de que el nuevo acuerdo “no nos hace más seguros ni más libres”

El portavoz parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA critica las justificaciones empleadas por el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, a quien reprocha que “ustedes hoy aquí no vienen a defender la paz, sino la guerra, vienen a hacer un mundo, una España y una Andalucía más inseguros, más en peligro”

Intervención íntegra de José Luis Centella durante el debate en el Pleno del Congreso de la reforma del Convenio de Cooperación entre España y los EE.UU (Jueves, 16 de julio)

Señor presidente, señorías, señor ministro, usted nos ha planteado el panorama de cómo se desarrolla la expansión del terrorismo integrista en el norte de África. Es una descripción que no hace ni más ni menos que confirmar la realidad que nosotros vamos a plantear en este debate. Y es que años después de haberse iniciado una política de combatir el terrorismo mediante la guerra, hoy el norte de África no es más seguro ni hay menos terrorismo que cuando se inició esta política; al contrario, hoy es más inseguro y hoy hay más terrorismo. La realidad es que el objetivo que se buscaba no era acabar con el terrorismo, como luego trataré de explicar.

Siempre es interesante debatir con usted porque tenemos la impresión de que estamos debatiendo con un aplicado ‘funcionario’ del Departamento de Estado de Estados Unidos, y en este debate usted ha hecho una alusión a un elemento paradigmático que, además, no es casualidad. Usted nos ha puesto como elemento fundamental de su argumentación la situación de Libia. Escuchándole me ha parecido que ha habido cosas en las que al menos el lenguaje no era el adecuado. Usted hablaba de la caída de Gadafi como si el señor Gadafi -el Gadafi que era amigo de algunos, no nuestro, porque no le recibimos cuando vino a Madrid- se hubiera caído un día de la cama y hubiera desaparecido.

Usted citaba a Libia como un Estado fallido, como si eso hubiese sido una casualidad. Pero no ha dicho nada de cómo se llegó a esa situación. No ha dicho nada de una guerra que denunciamos desde esta tribuna y que dijimos que iba a provocar lo que luego provocó. Le dijimos que la guerra de Libia iba a traer un Estado fallido y que intentar derrocar a su amigo Gadafi de esa manera iba a provocar más terrorismo. Ustedes dijeron que no, que iban a llevar la libertad y la seguridad a Libia; lo dijeron desde esta tribuna para justificar lo que estaba ocurriendo allí. Hoy usted viene a plantear como ‘bombero’ lo que ustedes hicieron como ‘pirómanos’. Es verdad que Libia hoy es un Estado fallido, pero son ustedes los responsables. Aunque fallido del todo no lo es, porque el petróleo no es fallido, el petróleo está en las manos. Por tanto, todo lo que había detrás de esa política no era ni más ni menos que apoderarse de los recursos naturales del norte de África. No era una política de seguridad, sino una política de apropiación de los recursos naturales de una zona del planeta.

Por todo ello, nuestra enmienda a la totalidad es una enmienda a toda una política de seguridad. Aunque ha hecho bien su argumentación, usted no viene hoy a defender un tratado concreto, sino toda una política de seguridad sometida a intereses ajenos a nuestro país, y por eso le considero un aplicado ‘funcionario’ del Departamento de Estado. Es una estrategia que está en el marco de la estructura militar más agresiva que ha conocido la historia de la humanidad, la OTAN. Es una política llamada de seguridad que no nos hace más seguros ni más libres y que no defiende la soberanía nacional. Por lo tanto, no es una política de seguridad.

Partimos, como usted lo ha hecho, de una realidad. Se lo he dicho. Podemos tomar una fecha cualquiera, como la del 11 de septiembre, que vino a cambiar una dinámica. Si nos ponemos en su propia lógica, cuando ese día se declara la guerra al terrorismo integrista aumentan los conflictos bélicos en Afganistán, en Irak, en Siria, en Libia. Han pasado años y ya podemos hacer balance. Esos territorios hoy no son más seguros, hoy no son más libres, hoy el mundo no está más tranquilo, hoy no hay menos terroristas. Por tanto, habrá que plantearse para qué y por qué. Evidentemente, el objetivo era, ni más ni menos, dominar los recursos naturales de esa zona del planeta y ponerlos al servicio de las multinacionales, y eso sí se ha cumplido. Sí se han cumplido los objetivos, pero no los objetivos que decían los Gobiernos sino los que se ocultaban tras todas estas agresiones. Ustedes, repito, han provocado un incendio. ¿Quién provocó que Libia sea un Estado fallido? ¿A quién provocaba el vacío? ¿Quién ha provocado la situación de Siria? Ustedes ahora vienen como ‘bomberos’, pero no como ‘bomberos’ con una manguera de agua sino con más agresión, y nos plantean como solución lo que ya hemos visto que ha fallado.

Este es el contexto que hoy discutimos. Efectivamente, están cumpliendo sus objetivos pero, en paralelo, ha aumentado el número de víctimas colaterales, ha aumentado el militarismo, ha aumentado la inseguridad y han provocado que hoy haya, desgraciadamente, más base social para el terrorismo que la que había hace unos años. Usted sabe que este no es el camino correcto, lo sabe usted o sus jefes, pero lo siguen manteniendo porque, realmente, el objetivo es otro: asegurar el dominio del norte de África para que el petróleo funcione. Lo que les interesa del norte de África no son las personas, sino los intereses económicos y el petróleo.

Frente a las agresiones y frente a la guerra, hay otra política: la negociación. El acuerdo que se ha alcanzado entre Estados Unidos e Irán va a ser más eficaz en la lucha contra el terrorismo que todas las bombas que ustedes han lanzado sobre Irak. Ese es el camino. Ese acuerdo va a hacer más por la paz que todas las bombas y todas las agresiones militares en las que ustedes han participado estos años. Hay otro camino, como el de modificar el papel de Naciones Unidas. ¿Para cuándo esa reforma? ¿Para cuándo la desaparición de ese anacrónico derecho de veto? ¿Cuándo se va a activar el papel de Naciones Unidas en la resolución de los conflictos? ¿Para cuándo la disolución de la OTAN como instrumento de agresión militar y su sustitución por un nuevo orden internacional que trabaje por que las riquezas naturales sirvan para que los pueblos más pobres se desarrollen?

El terrorismo tiene dos grandes caldos de cultivo: uno, la miseria y la pobreza, que curiosamente se sufre en territorios ricos en recursos naturales; dos, sus agresiones militares. La realidad es que la desesperación y las bombas de la OTAN han creado más terroristas que todas las páginas web o que todos los discursos incendiarios que se puedan lanzar. ¿Para cuándo una sola vara de medir para los grupos armados? Porque tenemos grupos armados que pasan de ser terroristas a ser luchadores por la libertad o, viceversa, en razón de los intereses que defiendan, como en Libia, Siria y otros sitios, grupos que han pasado de ser luchadores por la libertad, amparados y financiados, a ser terroristas cuando ya no cumplían los fines que interesaban a la propia OTAN. ¿Para cuándo una sola vara de medir en las relaciones internacionales? ¿Cuándo se va a decir claramente que hay países amigos, muy amigos, que alientan el terrorismo, que facilitan armas y que financian grupos terroristas y que luego son buenos clientes o buenos amigos?

Como decía, este es el contexto en el que hoy está enfocado el debate que se nos trae aquí para ampliar la capacidad militar de la base de Morón, y no para defender la seguridad nacional. Evidentemente, Libia es un Estado fallido. Ustedes han creado en Libia un Estado fallido que hay que resolver. No lo van a resolver de esta manera porque no lo han resuelto a estas alturas. Eso sí, seguirán controlando y asegurándose de que el petróleo llegue a su sitio. ¿Para cuándo tendremos realmente una política de seguridad mundial frente al terrorismo? ¿Para cuándo realmente activaremos Naciones Unidas? Ese es el debate que tenemos que hacer aquí.

¿Van a mejorar la situación de nuestro país? Ni mucho menos. Ustedes van a sustituir una foto tristemente famosa -se lo decía la semana pasada-, la foto de Las Azores, por una foto mucho más colectiva, mucho más tristemente colectiva, que es la foto de este hemiciclo votando a favor de este tratado. A partir de mañana la foto de Las Azores será sustituida en el subconsciente de miles de personas de todo el mundo por la foto de este Parlamento haciendo de la base de Morón un instrumento de agresión. Y  serán ustedes -todos los que voten a favor- responsables de esa foto. Nuestro grupo no estará en esa foto, no estuvo en la foto de Las Azores ni tampoco estará en esta foto.

Por lo tanto, ustedes hoy aquí no vienen a defender la paz, vienen a defender la guerra. Ustedes aquí no vienen a hacer un mundo más seguro, vienen a hacer un mundo, una España y una Andalucía más inseguros, más en peligro y serán responsables quienes dentro de unas horas voten a favor.

Ustedes sacan al final la ‘zanahoria’ y nos vienen a hablar en tono menor de los beneficios que puede comportar para la zona. La verdad es que la ‘zanahoria’ ya se ha agotado; es verdad que hasta ahora les ha funcionado, pero ya no. Usted lo que ha dicho aquí no lo puede decir en Morón porque ya lo conocen. Lo que ha dicho en esta tribuna sobre los beneficios que va a reportar para la zona no lo puede decir allí.

Nosotros sí podemos decir que la realidad hoy es que en la base de Morón hay una situación laboral de conflicto que ha puesto en evidencia cómo la soberanía nacional es pisoteada, cómo la soberanía nacional en la base de Morón no es la española, es otra soberanía nacional, cómo se utilizan marines frente a los piquetes de huelga, y el Gobierno español calla, y donde el empleo no crece, sino que disminuye. Aumentan los marines y disminuyen los trabajadores españoles.

Esos beneficios que usted hoy señala -y que no se votan aunque hubo un ministro que se comprometió a debatir en el tratado este tema, que no fue usted, pero no lo ha hecho- se traducen en la realidad de que cuando los trabajadores se reunieron hace unos días con la empresa concesionaria les vino a decir que el tema no va con ellos. Es una empresa que, evidentemente, no es española y no está sujeta al derecho laboral español a pesar de ser territorio español y todo eso no lo resuelve este tratado. No lo resuelve porque no lo puede resolver porque es un tratado de sumisión, no de igual a igual. Es un tratado neocolonial no es un tratado de derecho internacional propio del siglo XXI.

Por tanto, la realidad es que sigue habiendo ERE, sigue habiendo despedidos y los contratos que se han hecho son de personal que no vienen a cubrir los puestos de forma permanente sino que solamente son cerca de 90 contratos -mucho menos de los despedidos- y que son totalmente insuficientes. Eso sí, los propios trabajadores han valorado en unas 1.500 las horas extraordinarias  que tienen que realizar hasta el mes de abril  para poder asumir el nuevo trabajo. Por tanto, a estas alturas ninguna de las partes da garantías a los trabajadores españoles de que algo tan simple como aplicar la legislación laboral española se pueda hacer, algo tan simple como para que tengan los mismos derechos que tienen otros trabajadores y mira que han sido recortados por su Gobierno. Ni siquiera a ese nivel se llega en la base de Morón, así que la plantilla actual de Morón sigue temerosa de un futuro incierto ya que nuestro Gobierno sigue sin ser claro en esta defensa y evidentemente no lo puede ser porque el tratado no se lo permite. Así, como le decía, nuestro grupo ha presentado una enmienda a la totalidad a esta parte pero que lo es a toda su política de seguridad.

Me gustaría que, al menos, reconociese que Gadafi no se cayó del caballo, que la guerra fue provocada, que no se llevó la seguridad a Libia, que ese Estado fallido que hoy es Libia tiene responsables y que, por tanto, tenemos que apagar el fuego que ustedes han creado. Y ahí estaríamos nosotros, en apagar el fuego con mangueras de agua, no con mangueras de gasolina, que provocarían más fuego.

Hay que realizar una conferencia internacional para la seguridad del norte de África, una conferencia internacional que resuelva el problema del terrorismo y en la que de igual a igual se pongan encima de la mesa los recursos naturales -el petróleo y el gas- para ver cómo se acaba con las situaciones de miseria que se dan en esos países. Hay que acabar con la inseguridad que provoca un Estado agresor como el de Israel, que también influye, y hay que acabar con la situación de Siria. Todo eso habría que ponerlo encima de la mesa en una conferencia internacional de paz, no en la mesa de la OTAN, y esa es nuestra propuesta, nuestra alternativa: ir a la cooperación internacional en el marco de Naciones Unidas en una gran conferencia de paz que sirva para el desarrollo de los pueblos del norte de África, porque eso es lo que les hace falta, desarrollo, y no bombas. Y de camino, si conseguimos que la base de Morón sea una base de solidaridad y que en lugar de mandar marines a esos territorios mande médicos, algo habremos ganado.

Efectivamente hay que mantener las bases, pero para que sean bases de paz y de solidaridad que envíen médicos, maestros y cooperantes, y no bombas y marines. Esa es, señor ministro -señor representante del Departamento de Estado de los Estados Unidos-, nuestra propuesta. Muchas gracias.