Garzón pone la mayoría existente para tumbar el decreto-ley de la estiba como ejemplo para formar "un gobierno alternativo al de Rajoy"

El coordinador federal de Izquierda Unida valora que sería posible “si hubiera voluntad política para ello” y lanza la pregunta de “¿si hay mayoría para esto, por qué no para otro gobierno?”

El coordinador federa de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha puesto esta mañana el decreto-ley del Gobierno del PP que reforma las condiciones de trabajo de los estibadores que debe debatirse esta semana en el Congreso y la posibilidad real de una mayoría parlamentaria que lo tumbe como ejemplo de que también podría formarse un gobierno alternativo al de Mariano Rajoy “si hubiera voluntad política para ello”. Garzón resumió esta idea en la siguiente pregunta “¿si hay mayoría para esto, por qué no para otro gobierno?”

El máximo responsable de IU resaltó varias veces esa idea de la “voluntad política” a lo largo de la rueda de prensa que ofreció en la sede federal de la organización en Madrid. La inició calificando de “hito histórico” la posibilidad de que las fuerzas de la oposición se pongan de acuerdo para echar por tierra la norma para reformar la estiba redactada por el Ejecutivo del PP, algo de lo que recordó sólo hay dos precedentes en la reciente historia parlamentaria en lo que tiene que ver a un decreto-ley, una de ellas por error.

Garzón incidió en que esto sería un “símbolo” ya que supondría un “reflejo clarísimo de que hay números suficientes” para crear una mayoría que cambie al actual Gobierno del PP por uno alternativo, aunque apuntó que si no es posible es porque “el PSOE no quiere” y “prefiere mantener a Rajoy” al frente del Ejecutivo.

De la misma forma, el coordinador federal de IU puso como ejemplo de lo que esa misma mayoría puede lograr el acuerdo alcanzado la pasada semana para registrar en el Congreso la petición para crear una comisión parlamentaria de investigación sobre la financiación irregular del PP.

No obstante, mostró también su convencimiento de que a día de hoy los socialistas están recibiendo “presiones” para ayudar con sus votos a que la reforma de la estiba salga adelante, aunque espera que mantengan hasta el final el voto negativo que hasta ahora han anunciado de forma reiterada.