Garzón llama a la ciudadanía en este “momento de excepcionalidad” a apoyar la moción de censura porque “la corrupción es meterle la mano en el bolsillo a la clase trabajadora”

El coordinador federal de IU reivindica antes de la manifestación del 1º de Mayo en Madrid el papel de los sindicatos como “última línea de defensa en unas condiciones como las actuales verdaderamente terribles” y también el trabajo de la “clase trabajadora organizada, de las clases populares y la gente humilde que ha salido a luchar y a conquistar derechos que hoy son amenazados por un Gobierno del PP que privatiza, que aprueba reformas laborales y que roba a manos llenas de las arcas públicas”

El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha advertido hoy que “tenemos que ser conscientes” del actual “momento de excepcionalidad, en el que la corrupción también afecta de forma directa a las condiciones de vida de la clase trabajadora”. De ahí que, como “cualquier proceso de corrupción es meterle la mano en el bolsillo a cualquier persona de la clase trabajadora”, Garzón haya señalado que quiere “contar con toda la ciudadanía que se ve afectada por los procesos de corrupción, por la precariedad y, en última instancia, por los ataques sistemáticos a los derechos sociales conquistados en todos los 1º de Mayo”.

El máximo responsable de IU hizo esta valoración esta mañana antes de que diera comienzo la manifestación convocada en Madrid por los sindicatos CC.OO y UGT en una fecha tan señala. “Hoy es el día de la clase trabajadora -apostilló-, por lo tanto, lo primero que tenemos que decir es que los sindicatos son su última línea de defensa en unas condiciones como las actuales verdaderamente terribles”. 

“Somos conscientes -expuso- de que más de cuatro millones de personas en nuestro país cobran menos de 300 euros al mes, somos conscientes de la precariedad, de las dificultades para llegar a fin de mes y para hacer un proyecto de vida. Creo que todas estas cuestiones tienen mucho que ver con las reformas laborales aprobadas por los anteriores gobiernos”.

Alberto Garzón reivindicó el trabajo y el papel realizado en días como hoy “y en todos los años en los que la clase trabajadora organizada, las clases populares y la gente sencilla y humilde ha salido a luchar y a conquistar derechos que hoy están siendo amenazados por un Gobierno del PP que privatiza, que aprueba reformas laborales y que roba a manos llenas de las arcas públicas, es decir, de todos y de todas”.

“Por eso -apostilló- hablamos de que estamos en un momento de excepcionalidad, que no es un problema parlamentario, que no es un problema ni siquiera de los partidos políticos, es un problema de país”.

De ahí que Garzón destacara con vehemencia que “vamos a seguir hacia delante” con los pasos anunciados para presentar esta moción de censura que “es una obligación ética desde el punto de vista de país y desde el punto de vista de la gente más sencilla y más humilde de este país”.

Valoró que “no nos podemos quedar sentados en los escaños simplemente dedicándonos a hacer declaraciones o a pedir dimisiones que al Gobierno le entran por un oído y le salen por el otro. No podemos consentir el quedarnos de esa forma pasiva. Vamos a actuar y la herramienta que nos permite el Parlamento es la moción de censura”.