Félix Alonso muestra el “absoluto rechazo” de Unidos Podemos al decreto de la estiba por ser un “refrito” del que se tumbó y por “convertir a los estibadores en porteadores”

El diputado catalán de En Comú Podem denuncia en el Pleno sobre el texto que ha impuesto hoy el Gobierno de Rajoy que “ustedes querían escenificar el diálogo para dar la coartada necesaria a un cambio de voto de sus socios ‘naranjas’ y cambiar cromos en una ‘operación manta’, nos tapamos unos a otros, con el PDeCAT”

El parlamentario catalán de Izquierda Unida y portavoz del Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea en la Comisión de Fomento, Félix Alonso, ha mostrado con rotundidad esta mañana el “absoluto rechazo” de este grupo al real decreto-ley sobre la estiba que hoy sí, al segundo intento y gracias, entre otros, al voto de Ciudadanos, catalanes del PDeCAT (antigua Convergencia) y vascos del PNV, ha conseguido sacar adelante el Gobierno del PP. 

Alonso, en su contundente y documentada intervención ante el Pleno, acusó al Ejecutivo de Rajoy y, en especial, al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, de presentar un texto que “no respeta lo acordado” previamente entre la patronal y los trabajadores de la estiba. De ahí que tachara su contenido de “refrito del anterior decreto-ley, eso sí, aderezado con la propuesta del mediador”, eso sí, con el “ridículo” que supone que “el mediador elabore un texto diferente al pacto que existía entre empresarios y trabajadores”. Resumió esta idea indicando que “son insaciables, quieren que los estibadores se conviertan en porteadores”.

Félix Alonso reprochó directamente al ministro que “ustedes querían escenificar el diálogo para dar la coartada necesaria a un cambio de voto de sus socios ‘naranjas’ y cambiar cromos en una ‘operación manta’, nos tapamos unos a otros, con el PDeCAT, por su anunciada abstención. No les importaba el acuerdo, sólo perseguían los votos que les faltaban para aprobar el decreto-ley”.

El diputado de En Comú Podem dijo al Gobierno del PP que “el problema son ustedes  que tienen la responsabilidad de Gobierno y no están interesados en ejercer de Estado protector, defendiendo a la ciudadanía ante el mercado más salvaje”, en referencia al golpe que el texto aprobado va a suponer para los derechos laborales de los trabajadores de la estiba.

“Ustedes -dijo- simplemente pretenden ser ‘las manos y el destino’ del brazo ejecutor de la ‘trama’ para que unos cuántos hagan negocios y, si de paso cae alguna migaja de los amigos, mejor que mejor”.

Alonso interpeló al ‘banco azul’ del Gobierno de Mariano Rajoy para decirles “sean honestos y digan lo que realmente desean: despedir a más de 6.000 trabajadores de aquí a tres años, en diferido y en cómodos plazos del 75%, 50% y 25%. Eso sí, para que las empresas no sufran, nosotros pagaremos con fondos públicos los 120 millones en indemnizaciones, más las ayudas a las jubilaciones que recoge el reglamento presentado ayer”.

El parlamentario catalán vaticinó sin rodeos que los mismos que ahora imponen este texto para dejar sin derechos a los trabajadores de la estiba “les querrán de nuevo, pero con otras condiciones: sin convenios, sin estar afiliados a sindicatos, que ya es viejo eso de organizarse para defender sus derechos y con unos nuevos contratos como los del 15% de los trabajadores en España, que a pesar de cobrar un salario siguen siendo pobres. Eso es realmente lo que desean: que se transfieran las rentas del trabajo al capital”.

El portavoz de Fomento del grupo confederal no olvidó señalar en su discurso que “la cuestión de la subrogación -que es básicamente el acuerdo al que han llegado patronal y sindicatos- es algo que pidió la presidenta de la Comisión de Transportes del Parlamento Europeo y está en el artículo 44 de nuestro Estatuto de los Trabajadores. Sobre eso no decía nada la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que no ponía ningún tipo de objeción a ese planteamiento. No entiendo por qué no lo incluyen, ¿cuál es el problema?”

Félix Alonso aseguró que “no me detendré en hablar ni de Ciudadanos, ni del PNV, ni del PDeCAT, ni de las razones que habrán tenido que costear. A estos grupos les ha presionado hasta la extenuación ANFAC, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, para que dieran su OK”.

Gracias a la información que maneja, pudo señalar también que “un cambio en el modelo de la estiba permitirá a Noatum, como al resto de concesionarias, mejorar su cuenta de resultados y, por tanto, revaloriza el activo de J.P. Morgan con vistas a una posible venta. Una venta que en julio podría materializarse en Cosco, que constituye el gran conglomerado estatal chino del tráfico interoceánico”.

Además, Alonso lamentó profundamente que se haya “arrasado con todos los derechos sociales y salariales” de los estibadores a pesar de que la situación actual del sector y las perspectivas de futuro son realmente buenas”. Documentó este análisis indicando que “las previsiones de ingresos y de demanda de los tráficos, según palabras del señor Llorca, presidente del ente público Puertos del Estado, son de incrementos, tanto en las exportaciones como en las importaciones por vía marítima”.

“En 2017 -apostilló- el tráfico portuario alcanzará los 530 millones de toneladas, un nuevo récord histórico, es decir, un 4,1% de aumento. Por su parte, la cifra de negocio del sistema portuario consolidado ascenderá a 1.079 millones de euros y unos ingresos por tasas de ocupación, que es un indicador muy relevante de la inversión privada en los puertos, que también crecerán hasta los 263 millones de euros, es decir, un 2,3% superior a los ingresos del año 2016”.

Para Alonso, “al final, lo que busca este decreto de liberalización de la estiba no es un atraque; es un atraco” y cerró así su intervención desde la tribuna: “sabe una cosa señor De la Serna, tenía la oportunidad de presentar un nuevo decreto-ley que fuera una victoria de todos, en el que los grupos y el mundo de la estiba se sintieran a gusto. No lo ha hecho. Ha preferido contentar a los de siempre, a los que sobrevuelan sobre los intereses de la ciudadanía. No nos queda otra: ¡Hay que echarlos!”