Garzón advierte de que existe “una corrupción ilegal y otra legal” debida a “un régimen político que mantuvo intacta la cultura de la impunidad del franquismo y a su oligarquía”

El coordinador federal de Izquierda Unida apunta durante su intervención para defender la moción de censura presentada por Unidos Podemos que “hay que echar al Partido Popular sí, pero también cambiar el sistema y construir un nuevo país”

El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha denunciado hoy con rotundidad en el Pleno del Congreso que en España se practican dos tipos de corrupciones “una ilegal y otra legal”, algo que se arrastra desde hace mucho tiempo y que lleva a la “conclusión” de que nos enfrentamos “no a un problema de manzanas podridas, ni de individuos concretos con moralidad perversa” y que, incluso, va más allá de la propia conclusión del PP, “sino que es el problema de un régimen político, de un sistema político que mantuvo intacta la cultura de la impunidad del franquismo y a una oligarquía corrupta que se enriqueció sobre la base de la represión contra los demócratas y se siguió enriqueciendo en la democracia”.

Garzón intervino en su calidad de máximo responsable y portavoz parlamentario de IU para defender y “ratificar” el apoyo de esta formación a la moción de censura contra Mariano Rajoy y su Ejecutivo presentada por el Grupo Confederal de Unidos Podemos. En la segunda jornada de debate de esta iniciativa, basó este rotundo respaldo en tres pilares fundamentales: “que el PP es un partido corrupto que destruye las bases de la democracia, que es un instrumento que permite que manden quienes no se presentan a las elecciones, es decir, la oligarquía, y porque, en consecuencia de las dos anteriores, se está produciendo un incremento de la desigualdad, de la precariedad y de la explotación sobre las clases populares. A nuestro juicio todo eso justifica desde luego la necesidad de un gobierno alternativo”.

Alberto Garzón desarrolló en el corto tiempo del que dispuso un discurso de clara denuncia social y netamente de izquierdas. Comenzó recordando que Rajoy ha calificado esta moción de censura de ‘ofensa al pueblo español’, prácticamente los mismo términos que utilizó para tratar de desacreditar la querella que IU registró en 2013 en la Audiencia Nacional para desmontar la trama de corrupción del ‘caso Bárcenas’.

Se mostró satisfecho de que gracias a esta acción judicial, además de conocerse los entresijos del PP, “se ha acreditado, no sólo a través de indicios, que el partido que sostiene al Gobierno, el PP, tenía una ‘caja B’ en la que metían dinero las grandes empresas a cambio de concursos públicos o, como mínimo, tratos de favor. Estas no son simples elucubraciones, sino hechos probados y acreditados”.

El coordinador federal de IU apuntó también que esta formación, además de los ‘papeles de Bárcenas’, ha llevado ante los tribunales querellas por el ‘caso Lezo’, el ‘caso Toledo’ que afecta a la señora Cospedal o el caso de la destrucción de los ordenadores también de Bárcenas, el ex tesorero del PP, en este último caso algo que “ha permitido que el PP, no un dirigente aislado, sino el PP, sea el primer partido político de la historia imputado enteramente como organización por la destrucción de pruebas y por obstaculizar la búsqueda de la verdad”.

Avisó que es por todo ello por lo que la formación y el Gobierno que lidera Mariano Rajoy busca ahora “cargarse la acusación popular”, figura jurídica a la que ha recurrido IU en todos estos casos, y por lo que “el PP ha maniobrado para pactar con Bárcenas y con Correa, con información suficiente para hacerles caer aún más y que la ciudadanía conozca la verdad, a través de abogados del PP que les han visitado antes de que estas personas corruptas cambien de estrategia de defensa. Esto se llama ‘ley de omertá’ o ‘ley de silencio’ para evitar que entre corruptos se destruyan mutuamente”.

Garzón, a partir de la existencia de esa ‘caja B’ del PP “que servía a las grandes empresas para financiarles”, repasó algunas de las prácticas que ejecutan buena parte de las grandes empresas gracias al actual sistema corrupto imperante. Entre ellas citó a FCC, Sacyr, Sandoz, Mercadona u OHL “que se ha acreditado que financiaron ilegalmente al PP y aún está por ver si hubo cohecho o tráfico de influencias pero, desde luego, un trato de favor”, algo que se puede comprobar al ver cómo fue OHL quien anunció el rescate de las autopistas antes que el Gobierno.

El máximo responsable de IU consideró importante destacar que “la corrupción tiene dos caras, la cara del corruptor y la del corrupto” y es así “porque hay un poder público y un poder privado”. De ahí que insistiera en la idea de que también existe “una corrupción ilegal y otra legal”, por lo que “si corrupción significa detracción de recursos públicos para el beneficio de intereses privados, corrupción no es sólo Bárcenas, Lezo o Púnica, sino también las privatizaciones, las reformas laborales y todas las políticas que utiliza el PP para empobrecer a la mayoría social y a las clases populares, aunque sea dentro de la legalidad. Esto es importante”.

El portavoz parlamentario de IU, en clave económica, criticó también con dureza la privatización de empresas públicas durante décadas, tanto por el PP como por el PSOE, en lo que sigue siendo un “saqueo de recursos públicos” tras más de 100 privatizaciones  y una forma de que “el negocio deje de ser una fuente de ingresos para nuestro país y lo sean sólo para unas pocas personas muy significadas en el entorno del PP”.

Destacó que nuestro país “tiene problemas de ingresos, no de gastos”, algo directamente ligado a la “desamortización social” que han supuesto las privatizaciones y que ha empeorado la vida de la mayoría, “mientras una oligarquía sigue enriqueciéndose”, a lo que hay que añadir casos concretos como “la amnistía fiscal del señor Montoro”.

Alberto Garzón concluyó denunciando el “paisaje desolador” provocado por el partido de Mariano Rajoy, un paisaje en el que “si eres oligarca o amigo del PP no entras en la cárcel, porque el sistema está podrido, no sólo es el Partido Popular el que está podrido”. “Por lo tanto -sentenció-, claro que hay que echar al PP sí, pero también cambiar el sistema y construir un nuevo país. En Izquierda Unida somos radicales, en el sentido de que queremos ir a la raíz del problema. Salud y República”.