Comunicado de IU ante el deterioro de la situación en Gaza

IU condena los últimos ataques israelíes a la Franja de Gaza y exige el levantamiento del bloqueo de forma inmediata

Este mes se cumplen diez años del vergonzoso bloqueo del Estado de Israel a la Franja de Gaza. La población gazatí ve cómo desde junio de 2007 los diferentes gobiernos israelíes han aplastado sus derechos más fundamentales sin que la comunidad internacional, muy dada a los grandes discursos, pero también al inmovilismo más absoluto cuando se trata de tomar decisiones políticas contra el Estado de Israel, haga nada. La comunidad internacional no sólo permite que el Estado de Israel pisotee los derechos humanos, sino que los crímenes de guerra que comete sigan sin ser juzgados.

El bloqueo ha dificultado el acceso a recursos esenciales para que los gazatíes puedan ejercer derechos como la educación o la sanidad. La pobreza energética, fruto de los cortes indiscriminados de energía, afecta al conjunto de la población. El desabastecimiento es crónico y se estima que un tercio de los medicamentos considerados esenciales no está disponible en la Franja. Además, el bloqueo ha destrozado la actividad económica de Gaza, haciendo que más de la mitad de la población, según cifras de la ONU, dependa directamente de la ayuda humanitaria, y el 56% viva en condiciones nutricionales que la propia Naciones Unidas considera peligrosas. Podemos determinar sin ningún tipo de duda que los más de dos millones de personas que habitan en la Franja se han convertido en rehenes del Estado de Israel. 

Se estima que desde que empezara el bloqueo el Ejército israelí ha asesinado a más de 3.500 palestinos y palestinas en Gaza en diferentes ataques. En esas incursiones ilegales miles de instalaciones públicas, hospitales, colegios, y casas han sido destruidos. Pero la escasez de materiales de construcción que provoca el bloqueo hace que sea imposible su reconstrucción. Esto ha generado nuevos desplazamientos en una población ya de por sí compuesta mayoritariamente por refugiados y refugiadas palestinas llegados tras la creación del Estado de Israel en 1948.

El pasado 12 de junio las autoridades israelíes decidieron incrementar los cortes eléctricos, provocando serios problemas a toda la población. Las autoridades sanitarias han alertado en los últimos días de la situación de emergencia que se vive en los hospitales por los cortes de luz.  Este desabastecimiento está afectando también a la planta de tratamiento de aguas residuales de la Franja, que al no poder funcionar podría acabar desbordándose y contaminando la mayoría de fuentes de agua y cultivos de Gaza. Y la situación ha incrementado la tensión entre la población de la que hoy es la mayor cárcel a cielo abierto del mundo. Dichas medidas, sumadas a los bombardeos selectivos que llevó a cabo el pasado 26 de junio el Ejército israelí, hace pensar que se está tratando de provocar una nueva escalada de violencia que permita al Gobierno de Netanyahu poner en marcha, un verano más, su maquinaria de guerra.

El final de la huelga de hambre de los presos palestinos el pasado 27 de mayo, ha marcado también un aumento de la represión y de los esfuerzos del Estado de Israel por acabar con la solidaridad internacional. La campaña de criminalización del BDS que se ha iniciado en muchos Estados europeos y la presencia cada vez más frecuente de la propaganda israelí en Europa son prueba de ello.

En realidad, lo que el Estado de Israel está tratando de hacer es desplegar toda su influencia para que el genocidio contra el pueblo palestino en Gaza siga silenciado. Se está presentando como un Estado más y no como el responsable directo de una emergencia humanitaria provocada por su intención de colonizar más y más territorio.

Desde Izquierda Unida condenamos frontalmente esta escalada de tensión en la Franja de Gaza, cuyo responsable directo es el Estado de Israel, que lleva cincuenta años ocupando el territorio y diez sometiendo a la población a un bloqueo inhumano e ilegal de acuerdo al derecho internacional. Exigimos que se levante el bloqueo de forma inmediata y que, en caso de no ocurrir, se rompan los acuerdos que el Estado español y la Unión Europea mantienen con Estado de Israel, otorgándole una posición preferencial pese a estar actuando de espaldas a los derechos humanos y la legislación internacional. Por último, reafirmamos nuestro compromiso con la campaña de BDS y exigimos a los gobiernos europeos que no cedan al chantaje y eviten que esta campaña pacífica sea criminalizada.