IU alerta de que los Presupuestos para 2018 que hoy presentó Montoro en el Congreso “están hechos a imagen y semejanza de la ‘política capitalista de amiguetes’ del PP”

Eva García Sempere advierte en la rueda de prensa ofrecida en el Cámara Baja junto a otros/as diputados/as del grupo confederal que “los núcleos rurales vuelvan a ser los grandes damnificados en política de infraestructuras” o que “la ayuda humanitaria que debería enviarse desde el Ministerio de Exteriores y Cooperación cae en un 95%”, mientras la partida de Defensa sube un 11%”

La diputada de Izquierda Unida Eva García Sempere ha advertido hoy de que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2018 presentados hoy en el Congreso por el ministro Cristóbal Montoro “son los presupuestos de los grandes damnificados y, además, en los territorios más vulnerables”.

García Sempere denunció en la rueda de prensa ofrecida en el Cámara Baja junto a otros/as diputados/as del grupo confederal, en la que diseccionaron por secciones las cuentas públicas del Gobierno de Mariano Rajoy, que estos PGE “están hechos a imagen y semejanza de la ‘política capitalista de amiguetes’ del PP y que no piensan salir de allí. No van a resolver en ningún caso los grandes retos que tiene la población más excluida y más vulnerable de nuestro país”.

La parlamentaria andaluza de IU repasó los números correspondientes a distintos departamentos y señaló que “en lo que tiene que ver con el mundo rural, que se supone era estratégico para el PP e, incluso, para Ciudadanos, y estaba siendo uno de sus caballos de batalla con políticas para favorecer la fijación de población en el territorio, nos encontramos con que disminuyen brutalmente las partidas y no sólo con respecto al año anterior”.

“Hay un 50% menos de inversión en infraestructura ferroviaria -detalló- que es una de las cuestiones fundamentales para articular los territorios y una de las demandas principales para los núcleos urbanos. Y dentro de esa disminución, la partida importante que queda tampoco se va a articular territorio”.

Lamentó que “los núcleos rurales vuelvan a ser los grandes damnificados en política de infraestructuras”, mientras que “las que sí se llevan una gran alegría son las grandes constructoras, al consolidarse la línea de grandes carreteras e infraestructuras que, como hemos visto este último año con el rescate de autopistas, son maravillosas, sirven para mucho y la ciudadanía las agradece”, comentó con ironía.

En esta misma línea alertó, por ejemplo, que el “dinero destinado sólo a transporte por carretera aumenta un 93,63%. Esto va a seguir aislando al mundo rural”.

García Sempere analizó también que otra de las grandes reivindicaciones, planteada además hace poco por el grupo confederal en el Congreso, como es Correos “cae” y eso a pesar de que “el servicio postal universal es fundamental para el mundo rural y, sobre todo, para la información de las personas mayores”. Resumió tajante que “con el acumulado que lleva podemos decir que estamos asistiendo a su entierro en el mundo rural”.

En lo que tiene que ver con otras partidas, avisó también de que “entre los grandes damnificados están también los municipios. Se vuelve a dejar en sus manos el transporte público terrestre, con el coste que para ellos significa, porque ahora lo que hay planteado es una aportación menor todavía que la del 2009. Parece ser que no piensan cumplir los compromisos y todo el dinero va para las carreteras”.

“Hay también una caída constante en la política de vivienda y de rehabilitación, lo que quiere decir que los municipios tendrán que ser los que aporten esos presupuestos en esta materia, sobre todo para la juventud de este país”, alertó.

Eva García Sempere denunció también que entre los más vulnerables “están las personas que realizan la ayuda humanitaria que debería enviarse desde el Ministerio de Exteriores y Cooperación, que cae en un 95%”. Comentó con desagrado que “están muy bien las campañas institucionales, pero estaría muchísimo mejor aumentar la partida de Cooperación, sobre todo cuando la de Defensa lo hace en un 11%, es decir, 1.000 millones”.

Puso como ejemplo que esta última cantidad es “lo mismo que costaría poner en marcha el plan de lucha contra las violencias machistas o ayudar a cerrar la brecha en las pensiones”.