Comunicado de IU por el 28S. Día internacional por la despenalización del aborto

Un grito global recorre el mundo. La sororidad feminista exige derechos sexuales y reproductivos, para todas, en todas partes.

Tal y como han colocado en el debate público las compañeras argentinas, el dilema de aborto sí o aborto no, no existe. Solo existe el debate sobre las condiciones en las que las mujeres abortan, y solamente desde un enfoque estructural sobre nuestro derecho a decidir, construiremos una sociedad entre personas libres e iguales. Por eso este año, de nuevo, reivindicamos la urgencia de desarrollar un marco integral que contemple: Desde la despenalización del aborto, una educación afectivo-sexual integral y sin estereotipos, hasta un Estado laico que nos defienda como iguales, que gestione desde lo público y que facilite y haga accesible los derechos para todas.

Desde Izquierda Unida denunciamos que las mujeres no tenemos un acceso real al aborto desde la sanidad pública, solo el 11,73% de los abortos se realizan en centros públicos. Es inadmisible que un derecho sea el lucro de organizaciones privadas. La burocracia, el desconocimiento del proceso del IVE (incluso de los y las trabajadoras sanitarias y de farmacias) o la objeción de conciencia que parece que está por encima de nuestros derechos, hace que muchas mujeres desistan de ejercer su derecho en la seguridad social y desembolsen su dinero en clínicas privadas.

También en el Estado Español el aborto tiene un sesgo de clase. El aborto no puede ser un lujo, es justicia social y derechos humanos. En 4 comunidades autónomas (Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia) además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, no existe ningún centro sanitario público para la realización de IVE, y otras, con un elevado número de habitantes como Andalucía y la Comunidad de Madrid, solo cuentan con uno. Esta realidad, papeles a un lado, no garantiza el derecho de todas al aborto seguro, gratuito y en la sanidad pública, sino que el derecho al aborto es para quienes puedan pagarlo. Además, la desigual e ineficiente implantación del derecho al aborto en el territorio español genera situaciones aberrantes, como la de la mujer de Lugo que fue derivada a Madrid y que en proceso perdió el útero, o las mujeres que en Murcia tienen que pagar entorno a 100€ para que les hagan la intervención con anestesia general.

No nos podemos olvidar, que además de la clase social, a las mujeres nos atraviesan más discriminaciones que no nos afectan a todas porigual. Las mujeres migrantes o en situación irregular, se encuentran con mayor dificultades para abortar en un sistema de salud que las ignora, no habla su idioma y que las deriva a clínicas privadas que muchas no pueden pagar. Por otro lado, los hombres trans gestantes y las personas no binarias son discriminadas en los centros sanitarios a la hora de abortar, donde al personal sanitario le falta formación y concienciación.

Otro aspecto clave que hay que abordar es la normalización social del aborto. Sigue siendo un secreto y muchas veces una carga psicológica llevada en soledad. Esta vergüenza social solo se puede revertir desde un enfoque integral de una educación sexual con perspectiva de género y no lgtbiqfóbica. Como repetían en el cono sur: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

Seguiremos reclamando la despenalización del aborto en el Estado Español, porque abortar no es un delito y no podemos permitir que en nuestra legislación prevalezcan valoraciones religiosas y morales sobre nuestros derechos.

Por todas estas razones, creemos que se debe afrontar el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas desde todos los estamentos públicos para estar más cerca de nuestro horizonte violeta.

Compañeras, somos millones de mujeres quienes, juntas y desde muchísimos países, estamos poniendo en la agenda política y social un proyecto colectivo desde la libertad solidaria que se enfrenta a este sistema que nos oprime y nos invisibiliza. Otro año más saldremos el 28 de septiembre para gritar que nuestro cuerpo no se juzga y nuestra decisión no se reprime, para todas en todas las partes del mundo. Nos vemos en las calles.