Eva García Sempere defiende en el Pleno la iniciativa de IU para lograr “una política industrial activa y un cambio de modelo productivo basado en el empleo de calidad y la innovación”

La diputada de IU no acepta la enmienda presentada por el PSOE que rechazaba de forma explícita la propuesta de creación de una banca pública, algo imprescindible para “conceder créditos destinados a financiar el tejido empresarial y la creación de empresas, en resumen una palanca financiera del Estado de cara al cambio de modelo productivo”

La diputada de Izquierda Unida Eva García Sempere ha defendido esta tarde en el Pleno del Congreso la ‘Proposición no de Ley relativa a potenciar la industria y el cambio de modelo productivo’, elaborada e impulsada por esta formación, con el objetivo principal de “defender una política industrial activa, liderada por el sector público, para un cambio de modelo productivo basado en el empleo de calidad, la innovación, la perspectiva de género y la sostenibilidad ambiental y social”.

La propuesta defendida por García Sempere incluye la “creación de una banca pública” en nuestro sistema financiero “con divisiones especializadas en la financiación empresarial”, que sirva realmente para “conceder créditos destinados a la financiación del tejido empresarial y a la creación de empresas. Sería una financiación ligada a condiciones de creación de empleo estable y digno. En resumen, una palanca financiera del Estado de cara al cambio de modelo productivo”.

Precisamente ha sido el rechazo explícito del Grupo Socialista a la creación de esta banca pública lo que ha llevado a la diputada a no admitir la enmienda presentada por el PSOE, lo que ha contribuido a que este partido se pusiera finalmente de perfil para facilitar con su abstención que PP y Ciudadanos impidieran la aprobación final de toda la iniciativa. 

Para García Sempere este punto era fundamental ya que “en España la relación de la banca con el sistema productivo ha sido parasitaria, se queda con las rentas del sector productivo y no para apoyar la producción o la inversión”. De ahí la defensa de la banca pública “porque rechazamos el modelo económico de subvenciones a empresas extranjeras que luego se van a otro país, el modelo ‘bienvenido Míster Marshall’ del inversor extranjero, que viene, se lleva subvenciones y luego se va a otros país donde sea más rentable producir”.

La parlamentaria de IU por Málaga recordó que la industria representa hoy en nuestro país “alrededor del 16% del PIB en la actualidad, un par de décimas menos que en 2007, pero casi cuatro puntos menos que en 1997. Recuperamos la participación industrial en el PIB del 2007 pero estamos muy lejos del objetivo que aspira alcanzar la Unión Europea en 2020: un peso en el PIB agregado europeo del 20%”.

Denunció durante su intervención que “la industria traduce las debilidades estructurales de nuestra economía. Las políticas de austeridad fiscal y la devaluación salarial practicadas con intensidad por PP y PSOE en ningún caso han servido para transitar hacia un nuevo modelo productivo, pero sí han provocado mayor precariedad laboral y más desigualdad social”.

Advirtió de que “la apuesta por la reducción de costes laborales como elemento central de la competitividad se ha demostrado fallida. Las industrias más competitivas se caracterizan por el empleo de calidad y por salarios dignos. Pero, además, el consumo de bienes industriales necesita una demanda interna sólida, pero la austeridad fiscal, la devaluación salarial o los recortes sociales son los mayores enemigos de esa demanda interna y de un desarrollo económico equilibrado”.

Eva García Sempere incidió en que se deben “seleccionar aquellos sectores económicos con potencial para cambiar el modelo y establecer medidas para potenciarlos. Serían actividades productivas para mejorar la eficiencia económica y la productividad, asegurar la sostenibilidad ambiental y garantizar también la social, reduciendo la lacra de la desigualdad que azota este país”.

Mostró también la certeza de que es el sector público el que “mejor puede liderar inversiones para conseguir estos objetivos y garantizar la necesaria investigación y el desarrollo”, imprescindibles para transitar hacia un cambio de modelo productivo.

Enumeró distintos ejemplos -como Navantia o Airbus- que ilustran las dificultades de que los sectores estratégicos para “romper con la industria armamentística”. Además, detalló también distintos casos concretos “de cómo la crisis económica, sumada a la industrial y al abandono de las inversiones tiene consecuencias profundas de carácter económico y social, de una sociedad que se rompe y no es por las banderas”.

Entre estos últimos recordó “lo que representaría el cierre de Alcoa en A Coruña y Avilés: la pérdida de 1.500 empleos directos y muchos más indirectos. Su cierre es la muerte de las comarcas”.

Aprovechó este caso para incidir en que “es muy difícil pensar que sin la acción de lo público puede solucionarse el conflicto”, por lo que interpeló a la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, para que “vaya más allá de lo que dijo sobre ‘estudiar el profundidad el ERE de Alcoa’. Señora Valerio, es mejor estudiar la Constitución y su artículo 128.2 e intervenir los sectores estratégicos antes de que sea tarde”.

La diputada andaluza de IU aludió también a los casos de Puertollano “donde el  cierre de grandes empresas como Silicio Solar, Solaria o Elcogás llevó a la pérdida de cerca de 1.800 puestos de trabajo” e incidió sobre la “realidad en Andalucía, que nos golpea y muy duro. No bajamos del millón de parados y de las contrataciones en 2017 solo el 8,8% fueron en sector industrial, mientras el 70% fue en el de servicios, altamente precarizado”.

“Asistimos -recordó- a crisis recurrentes: cierres y deslocalizaciones en la Bahía de Cádiz, Granada, Sevilla o el ciclo bajo de generación de empleo en la aeronáutica, con riesgo para cerca de 45.000 empleos. Otros dos ejemplos recientes: la comarca del Guadiato en Córdoba, a la que aún adeudan 23 millones de euros del Plan Miner y han quedado excluidos del último plan. También el corredor industrial de Jaén -Linares, Andújar, Bailén y La Carolina-, que resume el drama de la deslocalización”.

Eva García Sempere resumió el objetivo de su extensa iniciativa en que “queremos con carácter urgente y con visión de futuro un plan global de reactivación industrial que frene el declive económico al que asistimos con mucha preocupación en demasiadas comarcas de nuestro país. Hay que dar respuestas, generar una ilusión y convertir el pesimismo que ataca a demasiados y amplios sectores de la sociedad en un optimismo esperanzador”.