Alberto Garzón tacha de “sabor agridulce” la sensación por lo que se conoce hasta ahora de los Presupuestos Generales y reprocha al Gobierno “desaprovechar la oportunidad de ser valiente”

Expone durante su intervención ante la Coordinadora Federal reunida hoy que “se está empezando a retomar una senda presupuestaria positiva y una reversión de las medidas impuestas anteriormente”, pero echa de menos por parte del PSOE propuestas concretas para “acabar con la ‘Ley Mordaza’, con las reformas laborales anteriores, contra las subidas de la luz o para regular con éxito el precio de los alquileres de la vivienda”

El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha calificado hoy como “sabor agridulce” la sensación que ha producido en esta formación el contenido que se conoce hasta ahora del proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2019, que mañana lleva el Gobierno del PSOE al Congreso. Garzón ha expuesto que, pese a que se han recogido buena parte de las propuestas más positivas incluidas a través de la negociación con el Grupo Confederal de Unidos Podemos, “el Gobierno socialista ha desaprovechado la oportunidad de ser valiente y estar a la altura del momento histórico que vivimos”.

El máximo responsable de IU comenzó con este diagnóstico su intervención en la Coordinadora Federal (máximo órgano ejecutivo de dirección), ante cuyos/as miembros defendió su informe ‘La izquierda para un país que lucha. Estrategia IU 19/20’, que será objeto de debate a lo largo del día.

En su opinión, “se está empezando a retomar una senda presupuestaria positiva y una reversión de las medidas impuestas anteriormente por la derecha”. Detalló que en el esbozo de las cuentas públicas para este año se ve un “cambio de signo en el tratamiento de la política fiscal”, con otras medidas ya acordadas tan positivas como “la subida del SMI de un 20%, las mejoras para los parados mayores de 52 años o en las propuestas sobre vivienda”.

No obstante, echó claramente de menos propuestas concretas para “acabar con la ‘Ley Mordaza’, con las reformas laborales anteriores, con las subidas de la luz o para regular con éxito el precio de los alquileres de la vivienda”.

Sentenció que, desde Izquierda Unida, “nos hubiera gustado una mayor claridad del Gobierno hacia sus compromisos adquiridos con nosotros” en las negociaciones mantenidas durante semanas a finales del pasado año.

Sobre cuestiones concretas de los PGE indicó que en la plasmación final de un objetivo de déficit del 1,3% y no del 1,8% tuvieron mucho que ver las “maniobras orquestadas por el PP en el Senado”, aunque expuso que “era el momento para haber presentado como mínimo ese 1,8%” y lo argumentó en que países cercanos como Francia o Italia “sí han conseguido renegociar sus objetivos con la Unión Europea, y España hubiera podido también intentar un mayor margen para ampliar los Presupuestos”.

Alberto Garzón ejemplificó lo que supone dejar de disponer de cerca de 6.000 millones de euros en las cuentas públicas. Lo hizo con el caso de la multinacional del aluminio Alcoa, que tiene previsto cerrar sus dos plantas en A Coruña y Avilés, con la consecuente pérdida de miles de puestos de trabajo directos e indirectos.

“Alcoa -dijo- simboliza la grave carencia de elementos estratégicos para poder actuar y el PSOE no ha querido intentar solucionarlo de manera efectiva hasta el momento”. Reprochó que a pesar de que en la Constitución existen artículos como el 128, la ministra de Industria prefiera salir diciendo sencillamente que ‘éste no es un país comunista’”.