El ministro de sanidad reconoce a Llamazares sus limitaciones para reponer en sus anteriores puestos a los profesionales del Severo Ochoa represaliados por el PP

El ministro de Sanidad, Bernat Soria Escoms, ha respondido por carta al coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, la reclamación hecha por éste hace dos semanas para que su departamento actúe de forma más firme para evitar que sigan las represalias sobre los profesionales del Hospital Severo Ochoa de Leganés por parte de la derecha madrileña que encabeza la presidenta de la Comunidad Esperanza Aguirre. En su misiva, el ministro socialista reconoce al candidato a la Presidencia del Gobierno de IU sus limitaciones para lograr una respuesta efectiva a estas demandas. “Jurídicamente no es posible exigir la reposición en sus anteriores puestos de los médicos que fueron cesados debido a las denuncias”, asegura Soria.

“Agradezco su carta en la que muestra su preocupación por la situación creada respecto de los médicos denunciados por mala praxis en el Hospital Severo Ochoa de Leganés, tras el Auto de la Audiencia Provincial de Madrid de 21 de enero de este año. Afortunadamente, la resolución judicial ha dejado fuera de toda duda la actuación de estos profesionales”, recoge el escrito.

En la amable carta del ministro –que cierra enviando “un abrazo” de forma manuscrita-, éste señala que se ha limitado, sin especificar, a reclamar la reparación “mediante acciones materiales, del prestigio y calidad profesional de estos facultativos”.

El titular de Sanidad, coincidiendo plenamente con Izquierda Unida, afirma que “es una obligación moral para el Gobierno autonómico que se comprometió a hacerlo así en caso de que los tribunales exculpasen a los afectados”.

También coincide en su totalidad con las exigencias mostradas públicamente por Gaspar Llamazares cuando afirma que “sé que conoce que el compromiso primordial que ha guiado mi actuación pública, antes y después de mi nombramiento como Ministro ha sido con los ciudadanos. Por eso me preocupa especialmente la desprotección que supone para todos, como pacientes, la campaña de desprestigio contra unos profesionales de la sanidad pública, blanco real de los ataques”.