Una delegación de Izquierda Unida, integrada por el Coordinador Federal, Cayo Lara, y el responsable de Organización, Miguel Reneses, así como del Secretario General del PCE, José Luis Centella, viajaron hasta Lisboa para estar presentes en el último adiós al escritor José Saramago.
Acompañados desde su llegada a la capital portuguesa por compañeros del PCP, se desplazaron hasta el ayuntamiento lisboeta, lugar donde reposaban los restos de Saramago. Allí pudieron transmitir a Pilar del Río, viuda del escritor, el respeto y el hondo pesar de todo la organización de IU por la pérdida del Premio Nóbel de literatura.
El funeral de estado que se llevó a cabo en el edificio del ayuntamiento tuvo su final tras una serie de intervenciones orales, entre las que se contó la de Jerónimo de Sousa, Secretario General del PCP. Desde el salón de autoridades donde tuvo lugar la ceremonia oficial, era impresionante oír los aplausos de la gente que, desde la calle, podía seguir los discursos por la megafonía exterior.
A continuación, las delegaciones española y portuguesa fueron al cementerio, donde sería incinerado el cuerpo de José Saramago. Miles de personas se habían dado cita allí, en su mayoría militantes del PCP, que no dejaron de corear la frase: “Saramago, la lucha continúa”. Fue, sin duda, el momento más emotivo de una despedida sincera, y teñida del rojo de muchos claveles rojos.