"El doble discurso de la Unión Europea", artículo de Cathy Ceïbe

Cathy Ceïbe, L’Humanité

 

Bruselas antepone sus intereses a los derechos humanos, como demuestra la firma del Acuerdo de Asociación con América Central.

 

En la Cumbre Unión Europea-América Latina y Caribe (17 y 18 de mayo, Madrid), los 27 consiguieron, al borde del desastre diplomático, salvar los muebles. Debido a la presión de los principales jefes de Estado latinoamericanos, quienes amenazaban con boicotear el encuentro, la Unión Europea renunció a invitar a Porfirio Lobo, el presidente hondureño resultado de una farsa electoral. Sin embargo, aprovechó la oportunidad para cerrar el Acuerdo de Asociación con América Central.

 

Para Willy Meyer, eurodiputado de la Izquierda Unitaria Europea (GUE), la firma de este acuerdo de libre comercio es sintomática de "una Europa que se amolda al golpe de Estado y a un presidente fruto de unas elecciones organizadas por los golpistas".

 

Y lo que es más grave: "el Acuerdo de Asociación evidencia el doble discurso de la UE sobre los derechos humanos y el trato que reserva a los pueblos. Mientras la represión y los asesinatos en Honduras son continuos, los intereses económicos prevalecen por encima de cualquier otra consideración", lamenta el parlamentario español, que se opondrá a la ratificación de este texto cuando sea examinado por el Parlamento Europeo, probablemente en 2011.

 

El Acuerdo de Asociación se basa en tres pilares (política, cooperación y relaciones comerciales). Por ello, el eurodiputado se reafirma en su rechazo a este texto que según él contradice "la filosofía de la UE, que supuestamente debería acompañar el proceso de integración regional en América Latina", recuerda Meyer. "El pilar comercial del Acuerdo de Asociación no tiene en cuenta las asimetrías entre Europa y América Central. Se trata de una pista de aterrizaje para las multinacionales".

 

"En vez de promover el consenso de Bruselas, basado en la no intervención en la economía, la UE debería inspirarse en el proceso de integración regional de América Latina que pone los recursos al servicio del interés general", añade. Sobre Honduras, Willy Meyer aboga por que "la UE contribuya a que el pueblo hondureño pueda decidir su destino". En este sentido, considera que "un proceso constituyente podría garantizar la normalización del país y su vuelta a la legalidad internacional".

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