Willy Meyer: "Si el 'ACTA' se hubiese firmado hace 20 años no existiría internet"

El eurodiputado de IU criticó duramente la firma del Gobierno español y de la UE del Acuerdo Comercial Anti-Falsificación y anunció que hará "todo lo que esté en mis manos para evitar que el Parlamento Europeo lo ratifique el próximo junio".

Meyer, quien en las primeras rondas de negociaciones del Acuerdo en 2010 ya denunció el "oscurantismo y la falta de transparencia en la negociación", de la que se había excluido al Parlamento Europeo mediante una "más que vergonzosa" cláusula de confidencialidad, mostró su preocupación "por la ambigüedad, el carácter generalista del texto y, sobre todo, por ser una amenaza para la libertad en Internet y la libertad de expresión".

Además, el eurodiputado de IU mostró su rechazo a las patentes del software ya que, tal y como alertan numerosas organizaciones, "son un ataque directo a la innovación y el desarrollo tecnológico" y no dudó en afirmar que "si el ACTA se hubiese firmado hace 20 años no existiría Internet tal y como lo conocemos". 

"No existen estudios que supediten el desarrollo tecnológico a la existencia de patentes del software, al contrario, las revoluciones tecnológicas como Internet o el llamado software libre han ocurrido gracias a la existencia de estándares abiertos no patentados", afirmó Meyer.

Y fue más allá al declarar que "desde las Instituciones públicas se debería defender firmemente los estándares abiertos y la prohibición de las patentes de software, y el ACTA, opuestamente, desestabiliza enormemente los medios de distribución de software libre".

Asimismo, el eurodiputado de Izquierda Unida mostró su total desacuerdo con que "tanto en el Parlamento Europeo como en el resto de Instituciones Europeas se use solamente software privativo, cuando deberíamos acabar con la posición dominante de Microsoft y, en un proceso gradual, empezar a trabajar con software libre impulsando así la innovación y el desarrollo de tecnologías accesibles para todos".

Según Meyer, "el ACTA amplia de manera desmesurada el catálogo de violaciones de la ley y de delitos penales, alejándose de la necesaria apuesta por una mayor apertura en la producción cultural que, respetando siempre la autoría moral, permita la reutilización y la innovación".

Igualmente quiso enfatizar la necesidad de "luchar contra la tendencia actual que busca criminalizar la colaboración y los valores comunitarios en una de las pocas esferas donde todavía no se ha impuesto el individualismo". "Compartir no es robar" sentenció Meyer.